Un enfermero se despide por carta del niño que atendió

cartaLa muerte de un niño de tres años, atropellado en Alcantarilla (Murcia), conmocionó al enfermero de la UME que le atendió. Este, después de lo sucedido, escribió una carta en la que expresa su frustración por no haber sido capaz de hacer más por salvar la vida del menor. Así mostró su dolor:

“¿Qué decir a unos padres a los que arrebataron su corazón?”

Insignificante. ¿Qué decir a unos abuelos que perdieron todo? ¿A unos padres a los que arrebataron su corazón? ¿A un hermanito, que aunque todavía no es consciente, jamás volverá a ser besado por los labios de su hermano mayor?

¿Qué decir a todo un pueblo, que con su conducta ejemplar, continúa preguntándose por qué? Por qué ocurrió, por qué a este angelito de tres años. Quién montará ahora el sillín de esa bicicleta que trajo Santa; quién romperá el papel de esos regalos con ojos abiertos como platos y gritará de alegría. Quién dijo que unos padres deben enterrar a un hijo. No. No es este el tipo de emergencias para las que nos entrenan los del 061.

Ese día, a pesar del trabajo en equipo, de la diligencia, de la profesionalidad, de haberlo dado todo… sólo nos quedó esto. Lágrimas en los ojos, un corazón cuarteado y esa sensación de vacío inexplicable. Un silencio atronador de vuelta a la base y una tormenta de lágrimas compartidas con los compañeros de la Policía Nacional que nos escoltaron, con los compañeros de Hemodinámica del HUVA, con los compañeros de las UMEs 14 y 16, con los padres y abuelos del niño, con todo un pueblo. Alcantarilla. Y a pesar de todo no puedo dejar de pensar cuán insignificante somos.

Hoy he mirado a los ojos a los abuelos, a los padres, y he besado la frente del hermanito como hice con su hermano. He abrazado a los padres, a los abuelos, a amigos… Y alzando la mirada al cielo inundada de lágrimas no dejo de pensar.

Lo hicimos todo, lo intentamos de veras, y aunque desde arriba nos mires con vehemencia y agradecimiento, nuestras lágrimas gritarán durante mucho tiempo cuán insignificantes somos.

Te lo digo con el corazón en la mano, hoy se lo he repetido a tus padres, y a tu hermano: lo siento. No pudimos hacer más, y somos conscientes de que todo lo que hicimos no fue suficiente para volver a hacerte sonreír.

Desde aquí, y con todo el amor del mundo, te mando un beso enorme allá donde quiera que estés jugando entre las estrellas.

Descansa en paz, chiquitín.

(Fuente de la carta: La Opinión de Murcia)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>